[Por Sergio Cortina] Martin Samuel se ha sacado de la barba unas estadísticas sobre esta Copa de Europa, en su columna de hoy, que me han dejado francamente impresionado. Resulta que los clubes ingleses sólo han perdido 4 partidos en sus 42 enfrentamientos con equipos extranjeros a lo largo del torneo, incluyendo la fase previa. Resulta increible pero esta gente sólo se han visto en el trance de tener que preparar la maleta tras recibir la visita del vecino. Así, el Arsenal cayó ante el Liverpool, que a su vez  mordió el polvo frente al Chelsea, que sólo puede bajarse del tren en la última parada y a manos de otro compadre, el Manchester United.  Algo increible, por singular, y que sin duda tiene que llevar a mejorar al resto de potencias futbolísticas de Europa. Y ojalá, porque una final con equipos de la misma liga es bastante menos atractiva.

En cuanto al sentimiento, veré el partido con la bufanda del Manchester City al cuello. Por si lo han olvidado, les recuerdo que llevo dando la murga durante casi un año, con la historia de que el Chelsea va a ganar, al fin, la Copa de Europa. Así que ahora ya no me puedo rajar, pero en estos instantes postreros, reconozco que esta filia obsesiva me viene más por contradecir al gusto general pro Manchester-Liverpool que a una predilección especial por los blues o porque les vea claros favoritos, que tampoco. No obstante, en algo hay que entretenerse y como sea que no llevo dinero apostado (ahí soy poco inglés) y preveo claro color mancuniano en la cabina de Antena 3, no tengo duda. Cantaré Blue is the colour y si me animo igual hasta alguna de Ricky Hatton. Yo me entiendo.

[Por Sergio Cortina] El día en el que el Chelsea me garantizará un año entero de supremacía en las tertulias futbolísticas con el indestructible argumento del “yo-ya-lo-anticipé-desde-el-principio-pringaos” también nos ha regalado la noticia, estupenda para cualquier defensor del buen fútbol, de que el nombre de Antonio Cassano está en la pizarra de convocados para disputar la próxima Eurocopa. Dicho esto, me parece increible que la participación en la nazionale del jugador más divertido, de largo y junto con el pocho Lavezzi, de la Serie A haya tenido que decidirse a última hora y casi a regañadientes. Y uno se pregunta, retoricamente claro: ¿de que calibre ha de ser la avería que tiene este tipo en la cabeza para que aun se dude de su talento?.

Tanto suspense había creado Roberto Donadoni, que la sempiterna lista asemejaba más a un spaghetti de Sergio Leone que a cualquier otra cosa. Pero lo que parecía “El bueno, el feo y el malo”, con Del Piero, Cassano e Inzaghi de protagonistas, se ha quedado en un “Hasta que llegó su hora” con Talentino de vuelta. Casi lo tira todo por la ventana con aquel show ante con el árbitro en Marassi, que le costó cinco partidos por payaso, pero Donadoni ha decidido honrar al fútbol y atender sólo a sus calidades como delantero. Para mi es un acierto, porque lo de Cassano es muy diferente al resto.

Y ahora lo que me encantaría que ocurriese de corazón ya lo escribí hace meses, cuando el talento del 99 de la Samp comenzaba a descollar y su participación en la euro era más que dudosa. Quiero que Talentino la rompa en la Eurocopa. Que aparezca uno de los pocos fútbolistas de élite que parece jugar como en la calle. Que multiplique por diez los destellos que dejó en Madrid aun gordo como una cebolla. Que nos de un verano de diversión. Y si de paso, puede mofarse del árbitro, marcar algún gol de taco y aburrir a sus compañeros de concentración a base de cassanattas mucho mejor.

[Por Sergio Cortina] La suerte está echada. El Real Oviedo tendrá que viajar a Caravaca, para intentar encarrilar la primera eliminatoria del ascenso a la Segunda División B. No conozco ni a un futbolista del Caravaca así que sólo apunto un dato: es un pueblo en el que moran alrededor de 30.000 formas de vida, lo cual siempre se agradece para poder colar aquella tontería de que toda la localidad cabe en el Tartiere. Y reirnos a gusto de que exista alguien más provinciano que nosotros, ¿No es este sentimiento el que, al fin al cabo, vertebra España?. Situado al oeste de la provincia de Murcia, por lo que respecta al hincha asturiano medio (ávido de emborracharse hasta el desmayo en cada desplazamiento) está justamente donde Jesucristo perdió una chancleta. Pero claro, esto digánselo a los cráneos privilegiados de la Federación Española de Fútbol, que han eliminado los emparejamientos por proximidad geográfica. Justo en la categoría en la que menos dinero hay para viajar. Cojonudo, maestros.

El caso es que una vez conocido el sorteo, ha comenzado el tradicional reguero de datos intrascendentes y vendehumistas aunque no por ello menos importantes para crear ambiente. Que si juegan en un campo de grandes dimensiones, lo cual favorece el fútbol samba de O Rei Carrasco; que si el partido se va a jugar de domingo; que si sólo han perdido seis partidos en todo el campeonato. Tonterías. A mi, lo único que me preocupa realmente, es la influencia negativa que pueda tener sobre el equipo esa bizarra conjunción de misticismo-es lugar santo-y ufología-allí impactó un metorito- que caracteriza al pueblo murciano. Lo demás es puritito humo.

Así que por eso y por que somos el Real Oviedo, ahí van dos recomendaciones de este hincha fiel para sacar la eliminatoria adelante. Primera: hacer caso a las palabras que nos regaló el gran Benito Floro durante aquel día de furia en el vestuario del Madrid. “¿Dónde está el equipo? ¡A tomar por el culo el balón y las cagaditas! El pelele y lo otro, y los otros, y quiero hacer mucho. Total… ¡Joder, que sois el Real Madrid, hijos! Un montón de almas, un montón de cariño, un montón de déficit en el club… Está en vosotros, ¡qué cojones! Sufrir ¡me cago en Dios! Ganad el partido sin excusas. Ganad el partido sin excusas. Haced lo que os salga de la polla pero ganar ¡coño!”. La segunda: echar un vistazo a este vídeo. Por cierto, perdón por semejante escudo.

[Por Sergio Cortina] Uno, aficionado como es al infrafútbol, encuentra muy ocurrente lo de emborracharse con unos colegas y molestar a todo el barrio a base de vociferar como un mostrenco canciones del St. Pauli a las seis de la mañana. No al fútbol moderno, que dicen algunos. Lo que ya no me hace maldita la gracia, es ver al Real Oviedo buceando en toda esta basura de campos de hojalata y escudos dibujados a bolígrafo por el hijo del presidente de turno. A ver si salimos pitando. De momento, de esta ristra de potencias futbolísticas de primer orden que pueblan el fútbol amateur, nos ha caido en gracia el Caravaca. Místico emparejamiento y desplazamiento asqueroso, pero a fe (nunca mejor dicho) que hay que ganar este domingo y después al Narón o al Antequera. En fin, alguno me va a tachar de irrespetuoso pero sólo espero que no se nos caiga ninguna grada supletoria encima y que subamos. Me da igual con dos huevos o como aconseja el orfebre del lenguaje que tenemos en el banco (”tenemos que conseguir un maridaje de alegría y responsabilidad que nos permita jugar alegres y estar protegidos”). Y bueno, puestos a pedir, que Real y Málaga vuelvan al lugar que les corresponde…

[Por Sergio Cortina] Resulta que la autoridad parmesana, en consonancia con lo acordado el martes sobre el Catania-Roma, ha decidido prohibir la venta de entradas a la tifosería organizada del Inter, de cara al trascendental partido del domingo. En un gesto propio de esos paises nórdicos donde ya no viven homo erectus, el prefecto y el propio Parma han reservado las localidades de la curva sur del Ennio Tardini para los colegiales y alumnos de las escuelas de fútbol de la provincia. Dicen que quieren “uno stadio allegro” y la idea es tan preciosa y tan magnífica que parece propia de un país civilizado. La única pega es esto es Italia y el asunto de controlar una manada de ultras sin entrada me parece cuanto menos peligroso.

Dice Zdenek Zeman, hombre cabal donde los haya, que esta es una medida necesaria, dado el escenario de guerrilla en que ha devenido el fútbol italiano durante los últimos años, Nada que objetar al maestro, pero por otra parte ¿Alguien ha pensado en que hacer con los tifosi que viajarán a Parma tan sólo para hacerse notar en los alrededores del estadio?. ¿Qué pasará si la bienamada hace honor a su apodo?. Es cierto que los ultras Interistas no han participado en incidentes de gravedad durante los últimos años pero la Nord ya ha anunciado su intención de “invadir pacíficamente” la villa parmesana. Yo aun me estoy devanando los sesos para discernir como se puede invadir un lugar pacificamente…

En otro orden de cosas. Massimo Moratti, esa extravagante mezcla de Tim Burton, el Joker y Alfonso Santisteban cumple 63 primaveras, Ibrahimovic podría volver al once titular de Roberto Mancini y el peligro del Parma se llama Cristiano Lucarelli. El comunista es un jugadorazo y desde que volvió del frió se ha convertido en la principal razón, a base de goles clave y asistencias, por la que la squadra gialloblu aun no está haciendo la mudanza camino la B. No obstante, poco les falta, aunque Tommaso Ghirardi, el bendito que cesó al innombrable, venda ahora la moto humeante a más no poder, de que el domingo van a ser el equipo de toda Italia.

[Por Sergio Cortina] Noticia. Olivier Kapo, el hombre que presumiblemente morirá siendo la eterna promesa del fútbol francés, ha conseguido bastardizar una de las tradiciones más arraigadas en la cultura futbolística del país, la figura del boot boy. El de las botas, tradicionalmente, es un chavalín del filial que se encarga de lustrarle el material al arrogante de turno del primer equipo, como paso previo a convertirse en un arrogante por si mismo. Digamos que es una especie de prueba de humildad para las jóvenes promesas. Así mantienen los pies en el suelo y se ganan un par de botas de su ídolo, por los servicios prestados y para impresionar de paso a los mostrencos de su instituto. La adulteración de tan bonita costumbre folclórica llega cuando en lugar de calzado malholiente recibes un Mercedes flamante. Y eso ha hecho Kapo con James McPike en el Birmingham.

Con el equipo descendido y la temporada muerta y enterrada, imagino que el chavalín McPike estaría esperando un detalle de Kapo como agua de Mayo. Quiza ser el cuarto del trío en una de esas fiestas con violaciones partidillas que se marcan los profesionales de la pelota de cuando en cuando para aliviar la presión. ¿Por qué no?. Lo que no imaginaba es que Olivier Kapo le iba a regalar un cochazo último modelo y que además se iba a hacer cargo de un año entero de facturas de la compañía aseguradora del regalito. Un grande el francés. Lo más normal es pisarle la cabeza al lacayo, no regalarle un corte de pelo y el sombrero a la moda.

Cada vez que escuchaba a los expertos en sociología aplicada al deporte, hablar sobre lo mucho que ha mutado el fútbol inglés con la importación de personal extranjero, asentía. Pero unicamente por que imaginaba que los chavales ya no iban a entrenar borrachos, no saltaban a jugar borrachos y no alborotaban los hoteles del litoral español a base de gangbangs, borrachos. Me equivocaba. Y también lo hacen los que afirman que Arsène Wenger es el principal renovador del asunto inglés. Nada de eso, Olivier Kapo es el nuevo guru: aburguesando a los tuercebotas desde la cuna.

[Por Sergio Cortina] Si Massimo Moratti, aficionado como es a la inversión benéfica, tuviese un mínimo de caridad y se parase a reflexionar por un momento, le dedicaría un busto, en el lugar más exclusivo del Meazza, a Tommaso Ghirardi. Entre los fetiches de los Bergomi, Ronaldo y Mazzolla, cuanto menos. No, no se equivoquen, el tipo no es un delantero centro prometedor, ni siquiera un estajanovista del carril del 2. Es más, me atrevería a decir que lo más redondo que ha visto en su vida es un chupa-chups. Pero Ghirardi es presidente del Parma y ha tenido la clarividente idea de cesar a Héctor Cuper justo antes de que el tristísimo cometiera el infortunio de soplarle un segundo campeonato al Inter en la última fecha. Y dice que no tifa en neroazurro…

Se que la cábala es el pasatiempo perfecto para los imbéciles y que lo siguiente en la involución del cerebro para quien pierde el tiempo en estas cosas es el animismo, pero el asunto es tan paradigmaticamente futbolero que no me he podido resistir a comentarlo. Resulta que desde la debacle en Siena deambula por Milán el fantasma del 5 mayo, el recuerdo de aquella noche de 2002 en la que aquel Inter de Cuper se dejó ante la la Lazio un campeonato que tenía atado. Como ahora. Y como en el Meazza están acostumbrados a que cualquier cosa que pueda salir mal, lo haga, deberían besar el suelo por donde pisa el tipo que les ha librado, pase lo que pase nada sería comparable, de un año de coñas milanistas.

Y ahora, con el camino despejado de gafe argento, el Inter de Milán tiene que hacer su parte. Esto es: cada aficionado deberá elaborar una pizza poner con un poco de gorgonzola, unas rodajas de salami milanés, 5 hilos de una bufanda naroazurra, tres pelos del pupi Zanetti, un taco ensangrentado de Marco Matarazzi y la foto quemada del cabezón Cuper. Guardarlo todo en un sitio en la cocina de la mamma, donde nadie pueda tocarlo y esperar. Lo que puedan hacer los once que salten al Ennio Tardini es algo más imprevisible.

[P.D. Os pido disculpas por no publicar con la regularidad habitual. Resulta que voy a cambiar de trabajo y de ciudad, a finales de mes ya estaré en Madrid y todo esto me tiene más descentrado que ganar tres ligas consecutivas a un interista. Ya saben, la novedad...]

[Por Sergio Cortina] Esta mañana, leí un fanzine en el que publican una entrevista a Lidia Damunt. Ella era la guitarrista de Hello Cuca y estos, uno de mis grupos favoritos. Entre retazos sobre el disco que acaba de alumbrar en solitario, confiesa que decidió aprender a tocar después de escuchar a Bikini Kill, enamorada del arte de tocar con una única cuerda, tan sólo tres acordes y en plan surf. Y a todo esto me he parado a pensar en que mis gustos futbolísticos y musicales están muy lejos de casar. Me gusta el punk simple y coreable, no me gustan los bregadores. Odio a cualquier guitar-hero de la vida, alucino con un regate burlón de Kanu. Aborrezco las abigarradas catedrales del tacticismo que ejemplifica Arrigo Sacchi, detesto lo orquestal.

Y ya que estábamos, rebusqué entre mis discos y puse algo de Hello Cuca. Bien, en un salto mental, mientras mi pensamiento flotaba hacia adelante entre frases formadas por palabras como punk, chatarra, rockabilly o auténtico, apareció la cabeza asquerosamente engominada, como Bela Lugosi del fútbol mundial, de Gonzalo Higuain. Y me dio un poco de verguenza de mi mismo porque Higuain es como Lidia Damunt. Sabe dos o tres acordes, poco más que chatarra de garage, pero los ejecuta con gracia y perfección. Así que desde esta mañana respeto un poco más al argentino y creo, aunque no aseguro nada, que nunca más le volveré a llamar picapiedra.

[Por Sergio Cortina] Como la pachanga de ayer no merece ni tres golpes del teclado, copio y pego una autopromoción de Cuatro a cuento de un reciente Amigos de Zidane versus Amigos de Ronaldo, pantomima de similares características al último clásico. Cuatro volvió a vibrar con el fútbol en un partido lleno de emoción en el que los amigos de Zidane se impusieron a los de Ronaldo por 6-2. 25.000 espectadores abarrotaron el Stade Velodrome, que vio un total de 8 goles para el recuerdo. Marcaron Ronny, en propia meta, Sichi, Jamel Debbouze, Gerard, Portillo (2), Al Jaber y Sonny Anderson. Y ahora madridistas y culés, si ustedes aun tienen arrestos, pueden sustitiur las palabras resaltadas en negrita por cualquier ladrilo con los que se construyó la casa de putas de anoche. Yo paso, me contagié de la molicie.

[Por Sergio Cortina] Hoy puedo decir que gracias a este blog he conocido lo que es la verdadera popularidad. Como si se tratase de Nueva York, ciudad a la que Groucho Marx llegó sin un centavo y de la que tras años de duro esfuerzo se marchó agradeciendo a esa tierra de las oportunidades por tener un centavo, Internet ha conseguido que me sienta en la cima. Y es que ya tengo mi propio camello. Se podría decir que soy como Amy Winehouse pero con más kilos, menos pelo de gato y más sangre que química en mis venas. Y todo esto se lo debo a Martín, del buen establecimiento que es Café Fútbol. El se ha convertido en mi aliado fiel a la hora de convivir con esta adicción a las camisetas horribles que me está llevando a la tumba. Para que os hagais una idea de la profesionalidad de este tipo os copio el mail que recibí el otro día en mi buzón mientras rastreaba por ebay algunos gramos de droga camisetil en pleno síndrome de abstinencia: Hola sergio, por si te quieres sumar al homenaje al forest por su ascenso, a tu manera…te envio la posiblemente peor camiseta de su historia. Ta ta ta ¡genio!. Ginés Carvajal y Zoran Vekic una basura al lado.

Bien esta cosa que están contemplando a su derecha, espero asqueados, no es como el crack que fuma la nueva diva del soul pero es buena mierda después de todo. Este vómito tejido en algodón que nos ocupa es la camiseta que vestía el legendario Nottingham Forest, equipo de culto donde los haya, en la temporada 2000/2001. Y yo pregunto dos cosas: ¿Tan difícil era meterse en la mollera, artistas de Umbro, que el Forest ha de jugar de blanco impoluto cuando por alguna razón no pueda hacerlo con su emblemática camiseta roja?. ¿No es más sencillo eso que inventarse esta chapuza digna del armario del Príncipe de Bel-Air?.

Una cosa es tener la desgracia de ser el Cádiz, el Villareal, el Nantes o la selección de Brasil y tener que apechugar con el amarillo de por vida. Pero otra bien distinta es empeñarse en vestir como un mamarracho sin justificación aparente, sólo por epatar. Eso te convierte en Elton John o en monseñor Rouco Varela Paco Clavel. Eso si, la camiseta es moderna a rabiar. Me recuerda a la fiebre por el grafitti que se estilaba cuando yo era un crío y que lo mismo servía para adornar un estuche que un chubasquero. Esos garabatos infantiloides sobre yema de huevo…Por favor señores, que somos el Nottingham Forest, un montón de almas, un montón de cariño y no la sección de invidentes.

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