Cuando llegas a un equipo histórico en apuros, que no consigue salir del agujero donde se encuentra sumido pese a contar con una plantilla envidiable. Cuando ves que después de lograr una aceptable racha de siete partidos sin morder el polvo tu equipo pierde en el último minuto contra un recién ascendido. Cuando empiezas a darte cuenta de que tus deberes para este año, van a ser poco más que pegarte en los bajos fondos de la liga por evitar acabar con los huesos en segunda. Cuando te das cuenta de todo eso, supongo que la sensación ha de ser bastante descorazonadora. Algo similar debe sentir Juande Ramos en el Tottenham después de salir escaldado de White Hart Lane (2-3) con un gol en el último minuto del delantero, ex-gunner para más inri de la hinchada white, Sebastian Larsson.
Y después esta el reverso opuesto de la misma moneda, ahí se encuentra Alex McLeish. Cuando debutas con el Birmingham en la Premier League y dejas una tarjeta de presentación de categoría: nada menos que vencer en uno de los campos con más solera de toda la liga. Cuando te embolsas tres puntos deliciosos para un recién ascendido y de paso te lavas el mal sabor de boca que aun arrastrabas tras rozar con los dedos la clasificación para la Eurocopa con Escocia. Cuando te ocurre esto, la posición en la tabla puede ser ser parecida a la de tu colega pero seguro que las cosas se ven distintas. Cierto es que el destino del segundo equipo de la segunda ciudad más grande de Inglaterra, y el de su míster, va a ser idéntico al del Tottenham de Juande: simplemente evitar el descenso de categoría, pero las sensaciones tienen que ser muy diferentes en uno y otro vestuario.




1 comment
Comments feed for this article
Martes. 4 Diciembre 2007 en 12:39 pm
J. Urrutia
A Juande habrá que empezar a juzgarle el próximo ejercicio…si es que llega.
Un saludo.