“Esa cruz me ha recordado los sangrientos días del pasado”. No se alarmen, que el blog aun sigue tratando del juego este de la pelotita. Ya se que estamos en plena época de pasión religiosa nonsense y que una buena cruz ensangrentada encajaría a la perfección en la parrilla de programación de cualquier medio de comunicación, pero les prometo que no estoy cayendo en la tentación de subir mi audiencia a costa de los ánimos de mis lectores católicos. Que los habrá, supongo. Nada mas lejos de mi intención, tan sólo son las palabras que pronunció el otro día un picapleitos turco al ver como 11 interistas ataviados con la camiseta del centenario, ya saben la de la crucecita roja, le endosaban un rotundo 3 a 0 a su amado Fenerbahçe en Champions. Como dios manda, dirán algunos. Yo no, dios me libre de un juicio en Estambul. Perdón, he vuelto a decir Di**.

Pero al grano. La noticia está en que el leguleyo, que responde al nombre de Baris Kaska y es experto en derecho e, imagino, en chanchullos europeos, ha ido más allá de la bravuconada y ha denunciado al Inter de Milán ante la UEFA pidiendo la retirada de los tres puntos a los milaneses. ¿La razón?, considerar que la cruz que adorna el citado maglione es igualita a la de la orden de los Templarios: aquellos cruzados de Cristo que como todos ustedes saben hacían muy malas migas con el, por entonces , emergente imperio musulmán. “Viendo el partido de San Siro he sentido un terrible dolor en el alma”, declaró aquí “la leydelosángeles” Kaska. No se sabe muy bien aun si el jurista contra el Temple llevaba algo de dinero apostado o fue sólo puro fervor religioso, pero estas cosas son para mear y no echar gota.