[Por Sergio Cortina] El otro día, escuchando a Julio Salinas, le oí decir algo así como que el himno del Sevilla le parecía lo mejor y más emocionante que se había compuesto en la historia de la música. Le achacan que es mal comentarista, pero lo cierto es que el tipo sabe tocar las teclas adecuadas. En mi caso particular la de la risa y la del escalofrío. Por suerte, al cabo de un rato, el realizador tuvo a bien ofrecernos un plano del heterodoxo ex-delantero, donde pude admirar una de esas camisas imposibles, que habitualmente luce Julito. Entonces, sólo entonces, es cuando lo comprendí todo y comencé a calmarme. Fue como un bálsamo. Y me fuí al ordenador, conecté los altavoces y dejé sonar los acordes sureños de “Paisley Road West”, pensando en que el sábado, en Glasgow, se disputa uno de los derbies más bonitos del mundo. Y me quedé tranquilo.