[Por Sergio Cortina] Como me he levantado en forma, voy a empezar con una metáfora. El mundo del fútbol es un cubo de basura rebosante de gusanos que se alimentan de cadáveres aun frescos. ¿Se han tomado ya el zumito y la tostada?. De no ser así, mis más sinceras disculpas por la imagen que les acabo de incrustar en el cerebro, pero no me bajo de la burra. Todo este lirismo barato, lo reconozco, viene a cuenta de la situación de Ronaldihno en el Barcelona. Y es que el último crack verdadero pinta más cadaver que nunca en Can Barça y muchos ya están hartos de ver carne podrida manchando la azulgrana.

Eso si, que nadie se olvide, los críticos de ahora son los mismos que le metían la lengua en el culo al Gaucho, con la insistencia y profundidad que hiciese falta, hace dos días. Los que comparten mesa, mantel, dancefloor y lo que haga falta y luego critican a la espalda. Los que fraguaron una carrera futbolística basada en hacer, basicamente,lo que les salía de los cojones y ahora se permiten el lujo de apelar a la profesionalidad. Los gusanos.

No me malinterpreten que no soy tonto. La culpa de ser una sombra decadente de lo que fue en capítulos no muy lejanos, es única y exclusiva de Ronaldinho Gaucho. Eso si, que le guste más la fiesta y las mujeres que a un tonto un lapicero no es anormal. Muchos en su situación, salvo cilicio Kaka y otros integristas, haríamos exactamente lo mismo. Como dijo un genio de Bari,“Es difícil ser bueno cuando hay tantas tías buenas”.

Y a eso voy, a que muchos gusanos que están en poltronas blaugranas gracias a los regates del brasileño ahora le dan le patean el culo. A que los que le dieron mancha ancha en las buenas, protestan ahora que vienen mal dadas. Y que quieren que les diga, los libros de fútbol van a seguir engordando sus páginas a base de golfos como Garrincha o Mágico González, antes que de ventajistas.