[Por Sergio Cortina] Esta noche se disputa el apasionante Manchester United-Barcelona y la situación de los azulgranas me recuerda a un temazo rompepistas de la galesa Duffy. Mercy. I love you, but i gotta stay true, implora la rubia casi de rodillas. Te quiero, pero tengo que seguir fiel a mi misma. La única diferencia es que, esta noche, el brillante neon del club no anuncia a una galesa de 23 años, sino a un holandes negro de 46 pero por lo demás, la esencia del tema se mantiene idéntica. Para entendernos, si yo fuese aficionado del Barcelona querría que mi equipo fuese con todo contra la defensa mancuniana. Y rogaría al mister como en la canción. Nada de repetir lo mismo que en la ida, porque otro cero a cero no sirve de mucho. Tres delanteros y a jugársela al intercambio de hostias. Hay mucho riesgo, cierto, pero el United no se lo espera.

El problema es que Rijkaard es tan cabeza cuadrada que se va a mantener fiel a si mismo. No se da cuenta de que lo que necesita la chica de la Rambla es una noche de acción. Que maquillar esa cara vulgar que pasea cada domingo por los bares de la Liga desde hace ni se sabe cuanto y volver a casa con el mordisco de un guiri en el cuello, alegra a cualquiera. Pasar la eliminatoria es primordial, pero si el Barça consiguiese olvidarse por un momento de lo lógico y se lanzase a la aventura, el partido podría resultar de los que se recuerdan durante muchos años. Aunque se pierda. I’m begging you for mercy, why wont you release me, canta Duffy-Rijkaard a punto de caer rendida sobre la madera de un escenrio inglés. Esperemos que caiga.