[Por Sergio Cortina] El pasado 19 de septiembre el Madrid le ganaba 2 a 1 al Bremen en el Bernabéu y yo le buscaba el parecido con El Último Guerrero: un wrestler del tipo mamarracho que se hizo famoso en los cuadriláteros por liquidar sus combates en el último minuto. El Ultimate Warrior, Último Guerrero en la traducción mostrenca del gran histrión que es Héctor del Mar, comenzaba a temblar como poseido por el espíritu de Manitú y después de repartir regalos a diestro y siniestro los fulminaba a todos. Bien, eso era el Real Madrid en septiembre y eso sigue siendo: posiblemente el mejor equipo del momento cuando se ve acorralado. En Pamplona volvió a demostrarlo y se llevó un torneo más que merecido recurriendo al Baile de San Vito. Tres palmadas en la lona y la Liga a descansar.

Y con el título en casa a falta de tres jornadas y unos números más que notables aun hay quien se anima a sacarle punta al asunto. Que si la basura del Madrid es la que mejor huele del campeonato pero que es basura al fin y al cabo dicen. De acuerdo, pero hay que reconocer que el Madrid, con el mismo amarretismo que los demás, ha sido el equipo más serio de largo. Como casi siempre y además cuando las patatas queman, al final de la película. Porque si hay algo que no puede discutirse es el tirón de la camiseta blanca. Ahí nunca han tenido rival, salvo el Athletic en su momento, y sacan la ventaja.

Por otra parte no hay que olvidarse de que las florituras de la dupla Zidane-Roberto Carlos por banda izquierda están muy lejos de regresar con este plantel. El Madrid tiene un punto de competitividad irresistible en el campeonato local pero para competir por todo en Europa le falta pesaje. Francamente, que te elimine de la Copa de Europa, tu casa, uno de los equipos más lamentablemente perdedores del continente como es la Roma, habla a las claras de que los de Schuster necesitan mejorar. Con un killer que realmente marque la diferencia, por ejemplo. Pero ahora toca disfrutar: pasillo de Barça y mojada de oreja a un Osasuna que se hunde. Que no es poco para un madridista.