[Por Sergio Cortina] El día en el que el Chelsea me garantizará un año entero de supremacía en las tertulias futbolísticas con el indestructible argumento del “yo-ya-lo-anticipé-desde-el-principio-pringaos” también nos ha regalado la noticia, estupenda para cualquier defensor del buen fútbol, de que el nombre de Antonio Cassano está en la pizarra de convocados para disputar la próxima Eurocopa. Dicho esto, me parece increible que la participación en la nazionale del jugador más divertido, de largo y junto con el pocho Lavezzi, de la Serie A haya tenido que decidirse a última hora y casi a regañadientes. Y uno se pregunta, retoricamente claro: ¿de que calibre ha de ser la avería que tiene este tipo en la cabeza para que aun se dude de su talento?.

Tanto suspense había creado Roberto Donadoni, que la sempiterna lista asemejaba más a un spaghetti de Sergio Leone que a cualquier otra cosa. Pero lo que parecía “El bueno, el feo y el malo”, con Del Piero, Cassano e Inzaghi de protagonistas, se ha quedado en un “Hasta que llegó su hora” con Talentino de vuelta. Casi lo tira todo por la ventana con aquel show ante con el árbitro en Marassi, que le costó cinco partidos por payaso, pero Donadoni ha decidido honrar al fútbol y atender sólo a sus calidades como delantero. Para mi es un acierto, porque lo de Cassano es muy diferente al resto.

Y ahora lo que me encantaría que ocurriese de corazón ya lo escribí hace meses, cuando el talento del 99 de la Samp comenzaba a descollar y su participación en la euro era más que dudosa. Quiero que Talentino la rompa en la Eurocopa. Que aparezca uno de los pocos fútbolistas de élite que parece jugar como en la calle. Que multiplique por diez los destellos que dejó en Madrid aun gordo como una cebolla. Que nos de un verano de diversión. Y si de paso, puede mofarse del árbitro, marcar algún gol de taco y aburrir a sus compañeros de concentración a base de cassanattas mucho mejor.